viernes, 11 de marzo de 2016

Los ideales de la izquierda... los intereses de la derecha.



Me imagino que muchas y muchos de vosotros os estáis preguntando, como me lo preguntaba yo hasta no hace muchos años, ¿por qué, si se supone que somos más los que votamos a la izquierda, en muchas ocasiones gobiernan los partidos de derechas?

Hace un tiempo me percaté del motivo de tal contradicción. La gente de izquierdas se guía más por ideales, por el corazón y la gente de derechas usa más la cabeza y los intereses marcan sus decisiones.

Estoy hablando de generalidades pues también existen obreros que son “ más de derechas que el grifo del agua fría”.

Y a ¿qué viene esto? Eso te preguntas. A la situación política actual. ¿Por qué siendo más los votantes de los partidos de izquierdas no son capaces de consensuar un gobierno que anhela la mayoría de la población que les ha votado? Porque se supone que las diferencias entre ellos son de ideales y son casi insalvables a poco que cada uno se plante sólido en su parcela. Los partidos de derechas defienden intereses, algo más tangible, más fácil de negociar y llegar a acuerdos porque los intereses hoy pueden ser unos y mañana otros.

Los ideales son inamovibles y son la filosofía intrinseca de cada grupo,  no puedes defender hoy a los desahuciados y mañana no,  no puedes criticar hoy los recortes sociales y mañana aplicarlos si gobiernas, no puedes decidir hoy recoger refugiados y mañana dejarlos tirados en alta mar, no puedes promocionar la ley de dependencia y luego retirar las ayudas,…..

Confieso que me siento decepcionado por todos:
  • Por el que hizo la finta y dijo pasa tú que a mi me da la risa y ahora reclama que es el que más derecho tiene.
  • Por el que dio un paso al frente pero buscó un compañero de viaje que defiende intereses pero no ideales.
  • Por los que irrumpieron y mostraron una posición recalcitrante, marcando previamente vetos y lineas que debían ser tratados en la propia negociación.
  • Por el que dije digo y ahora digo diego, que firmó un papel al que no da ninguna validez en lo que no le interesa y lo interpreta a su gusto.
  • .. podría seguir pero me limito a estos que son los ases del juego…

En conclusión, que sólo les falta decirnos que hemos votado mal y que tendremos que repetir. Yo fui buen estudiante, nunca suspendí y jamás tuve que repetir por lo que no estoy acostumbrado. No pienso repetir porque ellos no sepan jugar la partida cuando las cartas están muy repartidas y no marquen una estrategia inteligente para ganarla. Inteligencia que malgastan para ponerse a parir pero no la usan para buscar acuerdos.


Es mi humilde, y puede que errónea, opinión.

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