Me
imagino que muchas y muchos de vosotros os estáis preguntando, como
me lo preguntaba yo hasta no hace muchos años, ¿por qué, si se
supone que somos más los que votamos a la izquierda, en muchas
ocasiones gobiernan los partidos de derechas?
Hace
un tiempo me percaté del motivo de tal contradicción. La gente de
izquierdas se guía más por ideales, por el corazón y la gente de
derechas usa más la cabeza y los intereses marcan sus decisiones.
Estoy
hablando de generalidades pues también existen obreros que son “
más de derechas que el grifo del agua fría”.
Y
a ¿qué viene esto? Eso te preguntas. A la situación política
actual. ¿Por qué siendo más los votantes de los partidos de
izquierdas no son capaces de consensuar un gobierno que anhela la
mayoría de la población que les ha votado? Porque se supone que las
diferencias entre ellos son de ideales y son casi insalvables a poco
que cada uno se plante sólido en su parcela. Los partidos de
derechas defienden intereses, algo más tangible, más fácil de
negociar y llegar a acuerdos porque los intereses hoy pueden ser unos
y mañana otros.
Los
ideales son inamovibles y son la filosofía intrinseca de cada grupo, no puedes defender hoy a los desahuciados y mañana no, no puedes
criticar hoy los recortes sociales y mañana aplicarlos si gobiernas, no
puedes decidir hoy recoger refugiados y mañana dejarlos tirados en alta
mar, no puedes promocionar la ley de dependencia y luego retirar las
ayudas,…..
Confieso
que me siento decepcionado por todos:
-
Por el que hizo la finta y dijo pasa tú que a mi me da la risa y ahora reclama que es el que más derecho tiene.
-
Por el que dio un paso al frente pero buscó un compañero de viaje que defiende intereses pero no ideales.
-
Por los que irrumpieron y mostraron una posición recalcitrante, marcando previamente vetos y lineas que debían ser tratados en la propia negociación.
-
Por el que dije digo y ahora digo diego, que firmó un papel al que no da ninguna validez en lo que no le interesa y lo interpreta a su gusto.
-
….. podría seguir pero me limito a estos que son los ases del juego…
En
conclusión, que sólo les falta decirnos que hemos votado mal y que
tendremos que repetir. Yo fui buen estudiante, nunca suspendí y jamás tuve que
repetir por lo que no estoy acostumbrado. No pienso repetir porque
ellos no sepan jugar la partida cuando las cartas están muy
repartidas y no marquen una
estrategia inteligente para ganarla. Inteligencia que malgastan para
ponerse a parir pero no la usan para buscar acuerdos.
Es
mi humilde, y puede que errónea, opinión.
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